Conducta Ejemplar

Lima, 21 de Enero.- Premian a agente municipal y suboficiales PNP por su honradez; Madre de familia logró drástica sanción para empleado acosador

CARMEN SANTANA

El comportamiento humano suele ser inconsciente e impredecible. ¿Qué pasaría, por ejemplo, si caminando por una avenida usted encontrara una cartera con varios billetes azules o un maletín con objetos valiosos? O, sin llegar a extremos, ¿qué haría si alguien dejara olvidado sobre una mesa de restaurante un teléfono celular? Si la razón contestara por usted, la respuesta sería tajante: “Devuelvo lo que no es mío”. Pero no esté tan seguro de que esa sería la reacción de la mayoría. En nuestro país, felizmente, todavía existe muchísima gente honrada. Y como para muestra basta un botón, aquí presentamos algunos casos de peruanos derechos tanto por naturaleza como por la formación que recibieron en sus hogares.

Saca pecho
Yovanny Gamarra Bardales tiene 32 años y es agente municipal de seguridad en la estación Naranjal de El Metropolitano, en Lima Norte. Trabaja allí desde hace un año y medio y en diciembre encontró una cartera con más de 800 nuevos soles en uno de los pasillos del terminal. Se le había caído a una mujer y un desconocido estaba a punto de llevárselo.

“Vi un bolso caído en la entrada principal y un usuario que lo estaba recogiendo –recuerda Yovanny–; me percaté de la situación e interviene. Cuando reviso la cartera, me doy con la sorpresa de que había una cantidad fuerte. Entonces, enseguida comuniqué el hecho a mi jefe de la estación”.

La policía tuvo que rastrear los datos del voucher hallado en el bolso para dar con la propietaria del dinero. Después de dos días, la búsqueda produjo resultados. El bolso pertenecía a una profesora jubilada que aquella mañana iba al banco para pagar una hipoteca.

“Cuando me vio con su cartera y su dinero completo, la señora se alegró mucho y me felicitó; no podía creer que todavía existiera gente honrada, capaz de devolver una suma importante. La usuaria había dado por perdido ese dinero”, relata Gamarra.

El agente no tenía idea de que un acto así causaría tanta expectativa. Era la primera vez que le sucedía y sus amigos, compañeros y familiares se sintieron orgullosos de su honradez.
“Mi familia me felicitó; ellos me enseñaron esos valores en casa, lo cual es algo que no tiene precio. Los buenos amigos también me felicitaron, aunque los malos me reprocharon.”
No obstante su humildad, Yovanny saca pecho, pues su gesto mereció el reconocimiento público de la Presidencia del Consejo de Ministros. “Todos tenemos necesidades, pero esa no es razón suficiente para pasarse por alto los valores y la moral”.
Segunda vez

Caso parecido es el de Heber Zaga Ayala, un suboficial de la PNP, de 24 años, que trabaja en el aeropuerto internacional Jorge Chávez desde hace tres.

“En mayo del año pasado, estaba de servicio en el área de llegada de vuelos internacionales y de pronto encontré una cartera en el suelo. Esperé 15 minutos en el lugar, pensando que la dueña volvería desesperada, pero nadie vino. Me dirigí a la comisaría para reportar el hallazgo”, relata Zaga.
Al inspeccionar el bolso, el policía se dio con la sorpresa de que contenía 4,500 dólares, pero ningún documento que sirviera para identificar a la propietaria. “En ese instante llegó una señora que se lamentaba por la pérdida de su cartera. Le hicimos algunas preguntas y concluimos en que ella era la dueña”.

La mujer se emocionó hasta las lágrimas, porque le parecía imposible recuperar sus pertenencias. “Me abrazó y me dio las gracias. Yo solo había cumplido con mi deber”.
Era la segunda vez que Zaga encontraba dinero. El año anterior, un peruano residente en Estados Unidos vino a pasar sus vacaciones a Lima y olvidó un maletín con dinero en el baño del aeropuerto. El suboficial halló el objeto y lo devolvió.
“Cuando un policía realiza una mala acción, la prensa resalta el hecho y hace quedar mal a la institución. Pero cuando tiene una acción meritoria, casi nadie le da cabida”.

Águila blanca
El suboficial PNP Jorge Valladolid Mío, de 24 años y miembro del escuadrón Águilas Negras que brinda servicios de seguridad en agencias bancarias, halló 1,100 nuevos soles en un cajero automático. Alguien hizo una operación al paso y se retiró sin tomar su dinero. “Realizaba control y supervisión en una agencia cuando me encontré con el dinero. Procedí a recogerlo y contarlo; luego informé a la central para formular las actas correspondientes”.
Aunque de vez en cuando la imagen de la Policía Nacional del Perú es golpeada por hechos de corrupción entre malos elementos, estos dos suboficiales demostraron con sus actos que el honor sigue siendo la divisa de la PNP. “La ciudadanía debe confiar en su Policía; estamos al servicio de todos los peruanos”.

Valiente madre
Flor Cárdenas, madre de dos hijos, tuvo la valentía de denunciar al secretario judicial del Segundo Juzgado de Paz Letrado de Pueblo Libre, Juan Rosas Donayre, quien ofreció ayudarle en un proceso por alimentos a cambio de sostener relaciones sexuales.
“Estaba solicitando mis devengados, pero mi abogada no ponía mucho empeño en el caso –recuerda Flor–. Al ver esto, el secretario quiso aprovecharse de la situación y me dijo que podía ayudarme con los escritos y otros trámites”.
Aunque al principio no le dio mucha importancia, las constantes llamadas telefónicas y propuestas indecentes de Rosas hicieron que ella decidiera denunciarlo por acoso. Los hechos fueron descubiertos en mayo de 2012, tras la denuncia presentada por Flor ante la Oficina de Control de la Magistratura.
“El secretario fue sentenciado a una pena efectiva de cuatro años de prisión. No obstante que yo esperaba una sanción más severa para el acosador, al menos ahora sé que no volverá a cometer acoso”, puntualizó.

Fuente: Diario “El Peruano”