La historia sin fin de la corrupción

Muy interesante el libro de Alfonso Quiroz sobre la historia de la corrupción. Al leerlo, el pasado de nuestro país aparece bajo una luz muy poco favorable. Ciertamente, no es realmente una sorpresa pero, al conocer de casos concretos que involucran a personajes que han poblado nuestra imaginación cuando éramos niños y adolescentes, es inevitable sentir desazón. Lamentablemente, desde que concluyó la redacción del libro, se ha acumulado bastante material para nuevos capítulos.

Vendría bien ahora una crónica judicial de los casos de corrupción más sonados de los últimos 20 años, por lo menos. Tal trabajo, para ser realmente informativo tendría que incluir cuadros estadísticos diversos; por ejemplo, de las denuncias, contrastadas con los archivamientos, de las penas contempladas para los delitos denunciados, vis-a-vis de las sentencias, del nivel jerárquico de los funcionarios involucrados y de los condenados, entre otros. A ello podría añadirse, por cierto, la mención de los nombres de los jueces y fiscales que vieron los casos.

Probablemente, tras la redacción de tal crónica, el título que venga a la mente del hipotético autor sea “Historia de la Impunidad”. Es que, a pesar de esfuerzos apreciables como los que, en este momento, realiza la Comisión de Alto Nivel Anticorrupción a cargo de Susana Silva, el frente crucial en la lucha contra el flagelo, es el constituido por el binomio Poder Judicial-Ministerio Público. La experiencia muestra claramente que si la ciudadanía y los medios, no vigilan estrechamente, es decir, de manera organizada, a esa dupla, la guerra está perdida. Por cierto, sería interesante también saber qué porcentaje de los jueces sancionados por la OCMA en los últimos años por actuaciones delictivas, han sido condenados a penas efectivas de cárcel.

A esas dos instituciones hay que añadir el actual Tribunal Constitucional que, como se sabe, ha sido objeto de diversos cuestionamientos, al punto que diversos responsables han llegado incluso a compartir abiertamente sus sospechas sobre una posible corrupción en su seno. Ya se ha visto que, por la vía del habeas corpus, personas investigadas pueden librarse de los procesos a los que están sometidos.

Es urgente que asumamos, como sociedad civil, el papel que nos corresponde.

SERÍA INTERESANTE TAMBIÉN SABER QUÉ PORCENTAJE DE LOS JUECES SANCIONADOS POR LA OCMA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS POR ACTUACIONES DELICTIVAS, HAN SIDO CONDENADOS A PENAS EFECTIVAS DE CÁRCEL

28 de mayo 2013

Fuente Diario 16