Proética presenta resultados de VII Encuesta Nacional sobre Corrupción 2012

Lima, Julio 3.- Proética, capítulo peruano de Transparencia Internacional, presentó esta mañana los resultados correspondientes a la Séptima Encuesta Nacional de Percepciones de Corrupción. Los datos, vistos en comparación con los de las ediciones anteriores, muestran principalmente que hay un grave estancamiento en la percepción de la población con respecto a la corrupción, cuando no un empeoramiento en algunos indicadores clave.

La corrupción es vista, ligeramente debajo de la inseguridad ciudadana, como uno de los dos principales problemas que le preocupan a los peruanos. La vinculación entre ambos es evidente, y los peruanos lo expresan claramente a través de esta encuesta. Cabe recordar que en 2010 la corrupción llegó a ser el principal problema en opinión de la gente, producto de una tendencia al alza desde la primera vez que se hizo esta medición, diez años atrás.

La desazón generada por la ausencia de una política anticorrupción contundente estos diez años ha afianzado indicadores de desconfianza: la opinión de que denunciar un acto de corrupción es nada efectivo se ha deteriorado en 15 puntos porcentuales (de 28% en 2002 a 43% en 2012). En el mismo sentido, en 2002 un 45% señalaba que no sabía dónde denunciar un acto de corrupción, y diez años más tarde la proporción ha aumentado a 53%.

Por otra parte, el cambio de gobierno ha generado cierta expectativa entre los peruanos. Así, 41% le reconocían a Humala liderazgo e iniciativa para luchar contra la corrupción, un porcentaje notoriamente mayor que el que sacó AGP en las dos oportunidades en que se evaluó este indicador durante su gobierno (25% en 2008 y 21% en 2010).

La debilidad de las instituciones frente a la corrupción, producto de esta década de inacción, es notoria. Así, la gravedad de la corrupción percibida en el Poder Judicial, la Policía Nacional, el Congreso, entre las más saltantes, es claramente identificada por los encuestados.

No todas son malas noticias. La encuesta de este año registra un aumento notorio en el rechazo de la gente ante los actos de corrupción menuda, como que un funcionario público favorezca a sus parientes o amigos o pagar una coima para evitar una multa, lo cual ofrece una base esperanzadora para cambiar la manera en que los peruanos se enfrentan ante los trámites. Pero esta mejora no se podrá canalizar si desde el Estado no se ponen en marcha, con efectividad, políticas públicas serias contra esta problemática.